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La cumbre sobre biodiversidad COP16 se detuvo abruptamente después de que los países no alcanzaran un consenso sobre la creación de un nuevo fondo durante una gigantesca sesión plenaria final de 10 horas.

Los países debatieron durante toda la noche del viernes en Cali, Colombia, en un intento de sacar adelante los numerosos puntos de la agenda de la COP16.

Pero, a medida que las conversaciones se prolongaban hasta el sábado por la mañana, un gran número de delegados de países en desarrollo se vieron obligados a tomar vuelos de regreso a casa, dejando a las partes sin el “quórum” necesario para alcanzar un consenso sobre asuntos clave.

Los países lograron llegar a un consenso sobre un nuevo mecanismo de reparto de beneficios para los recursos genéticos – conocido como “fondo de Cali” – tras largas discusiones y cambios de última hora en el texto propuestos por India para proteger los derechos soberanos.

Las naciones también acordaron un nuevo órgano permanente para los pueblos indígenas, que les permitirá por primera vez asesorar y ofrecer directamente su punto de vista en las COPs sobre biodiversidad.

Sin embargo, la difícil tarea de crear un nuevo fondo en el marco de la COP – y el último punto de la agenda referente a un nuevo marco para supervisar los avances de los países para detener la pérdida de biodiversidad – deberán volver a tratarse en las reuniones intersesionales el año que viene.

Las conversaciones se vieron ensombrecidas por la falta de avances en la aplicación del Marco Mundial para la Biodiversidad de Kunming-Montreal, el histórico “Acuerdo de París para la naturaleza” alcanzado en la COP15 de Montreal en 2022.

Una investigación conjunta de Carbon Brief y The Guardian reveló justo antes de la apertura de la cumbre que la gran mayoría de los países incumplieron el plazo para presentar nuevos planes sobre cómo cumplirán los objetivos del marco antes de la COP16.

Al final de la cumbre, sólo 44 de 196 partes – el 22% – habían presentado nuevos planes de biodiversidad.

Algunas naciones megadiversas y grandes economías afirmaron que no tuvieron el tiempo necesario para poner en marcha planes, mientras que los países en desarrollo afirmaron que no recibieron el financiamiento requerido para elaborar nuevos compromisos.

A continuación, Carbon Brief ofrece un resumen y análisis en profundidad de algunos resultados clave de la COP16, traducidos al español de nuestro texto original en inglés. (Para ver nuestro resumen y análisis completo, consulta nuestra versión en inglés.) 

Negociaciones formales

Compromisos nacionales sobre biodiversidad (NBSAPs) y revisión global de NBSAPs

La COP16 fue la primera cumbre sobre biodiversidad desde que las naciones firmaron a finales de 2022 un acuerdo histórico llamado Marco Mundial para la Biodiversidad Kunming-Montreal (GBF, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es detener e revertir la pérdida de biodiversidad para 2030. A menudo se describe como el “Acuerdo de París para la naturaleza”.

Como parte del GBF y sus documentos subyacentes, los países acordaron presentar nuevas promesas nacionales sobre biodiversidad, conocidas como estrategias y planes de acción nacionales sobre biodiversidad (NBSAPs en inglés) “antes” de la COP16, que comenzó el 21 de octubre.

Las nuevas NBSAPs debían esbozar cómo los países implementarán los objetivos y metas del GBF dentro de sus fronteras.

Por ello, la publicación de nuevas NBSAPs fue considerada por muchos como una prueba clave para ver si los países están tomando medidas para garantizar la reversión de la pérdida de biodiversidad de aquí a 2030.

Durante el último año, Carbon Brief ha seguido de cerca la publicación de nuevos NBSAPs. Un puñado de países europeos, entre ellos España, Irlanda y Francia, fueron los primeros en publicar sus nuevas NBSAPs en 2023 y principios de 2024.

En los meses previos a la COP16, los avances fueron lentos. En septiembre, apenas un mes antes de la COP16, sólo 19 de las 196 partes habían publicado nuevas NBSAPs.

Justo antes de la cumbre de octubre, Carbon Brief publicó una investigación junto con The Guardian en la que se concluía que el 85% de los países – 170 de 196 partes – no cumplirían el plazo para presentar nuevas NBSAPs antes de la COP16.

Entre ellos, 12 de los 17 “países megadiversos“, que en conjunto albergan el 70% de la biodiversidad mundial. (Estados Unidos es un país megadiverso, pero no forma parte del CDB).

Carbon Brief y The Guardian hablaron con varias economías importantes y naciones megadiversas sobre los motivos por los que no pudieron cumplir el plazo.

Países megadiversos como Brasil y Colombia afirmaron que el plazo dado para elaborar las nuevas NBSAPs no fue suficiente para consultar adecuadamente a todas las partes interesadas y a los grupos indígenas; India aludió a las dificultades para trasladar los objetivos a un contexto local; y el Reino Unido culpó a los múltiples cambios de poder, tanto en Escocia como a nivel nacional.

Por otra parte, muchos países en desarrollo afirmaron que la falta de financiación oportuna del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), uno de los principales fondos multilaterales para el medio ambiente, les había impedido elaborar nuevas NBSAPs.

Varias partes publicaron nuevas NBSAPs durante la cumbre, justo después de la fecha límite. Entre ellas, el país anfitrión de la COP16, Colombia, así como Alemania, Irán, Venezuela, Perú, India, Tailandia, Tanzania, Vietnam, Argentina y Países Bajos.

Al término de la cumbre, el 2 de noviembre, 44 de las 196 partes habían elaborado nuevas NBSAPs.

Countries with new national biodiversity strategies and action plans (NBSAPs) as of 1 November. Data source: UN Convention on Biological Diversity. Map by Joe Goodman and Kerry Cleaver for Carbon Brief
Países con nuevas estrategias y planes de acción nacionales sobre biodiversidad (NBSAPs) a partir del 1 de noviembre. Fuente de los datos: Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica. Mapa de Joe Goodman y Kerry Cleaver para Carbon Brief.

Según el GBF y sus documentos subyacentes, a los países que “no estaban en condiciones” de cumplir el plazo para enviar sus NBSAPs antes de la COP16 se les pidió que, en su lugar, presentaran objetivos nacionales.

Estas propuestas se limitan a enumerar los objetivos de biodiversidad a los que aspiran los países, sin un plan de acompañamiento sobre cómo alcanzarlos.

Al final de la cumbre, unas 119 partes habían elaborado objetivos nacionales.

Esto incluía a muchos países en desarrollo. Bernadette Fischler Hooper, directora de defensa global de WWF, declaró a Carbon Brief que esto demostraba la voluntad de los países en desarrollo de aplicar los objetivos del GBF, a pesar de no disponer de los fondos necesarios para elaborar las NBSAPs.

Una de las principales tareas de los negociadores en Cali fue decidir cómo avanzar después de que la mayoría de los países no presentaran nuevas NBSAPs antes de la cumbre.

Daisy Dunne in X/Twitter (@daisydunnesci):

Al final de la cumbre se adoptó un nuevo texto de decisión sobre las NBSAPs.
El texto “insta” a los países que aún no lo hayan hecho a que publiquen nuevas NBSAPs “lo antes posible”. (En términos lingüísticos de la ONU, “insta” es más fuerte que “invita” o “alienta”, pero no tanto como “solicita” o “instruye”).

Section 3 Ragout

Carbon Brief entiende que, durante las negociaciones del texto, el Reino Unido planteó la idea de fijar un plazo “lo antes posible y a más tardar en octubre de 2025”.

(Octubre de 2025 es la fecha de la próxima reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, “la sala no parecía entusiasmada” con la propuesta del Reino Unido, según una persona con información privilegiada, ya que muchas partes opinaban que “tan pronto como sea posible” debía interpretarse como algo inmediato.

Fischler Hooper declaró a Carbon Brief que esperaba que el lenguaje dijera “lo antes posible, pero no más tarde de finales de 2025”, y añadió:

“En general, tener un plazo claro es bueno para que los países rindan cuentas. “Tan pronto como sea posible” se entiende comúnmente como “realmente muy pronto” y sólo podemos esperar que las partes también lo vean así”.

En reconocimiento de las dificultades de los países en desarrollo para elaborar nuevas NBSAPs, el texto también “solicita” al FMAM que “proporcione apoyo oportuno a todas las partes elegibles, en consonancia con las circunstancias y necesidades nacionales, previa solicitud, para permitirles” publicar nuevas NBSAPs.

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Revisión global

El GBF y sus documentos subyacentes también establecen un plan sobre cómo deben revisarse y supervisarse los planes de biodiversidad de los países.

Según estos documentos, las partes deben presentar reportes nacionales con los indicadores principales acordados en 2026 y 2029. (Véase: Marco de seguimiento).

En la COP16 y en las “siguientes COPs”, se debería llevar a cabo un análisis global de las “NBSAPs, incluyendo los objetivos nacionales” para evaluar el progreso hacia la consecución del GBF.

Después deberá realizarse una “revisión global”, dice la sección J del GBF. Se trata de un elemento que, según los observadores, podría ser clave para la implementación. El documento subyacente dice que esta revisión global debería realizarse en la COP17 en 2026 y en la COP19 en 2028.

Section J

Tras las revisiones globales, habrá “revisiones voluntarias entre pares”, según el GBF, tras las cuales los países “podrán tener en cuenta el resultado de las revisiones globales en futuras revisiones e implementación de sus” NBSAPs y objetivos nacionales.

En Cali, los negociadores se encargaron de perfilar los detalles de cómo debería funcionar este proceso de revisión.

Hacia el final de la cumbre, elaboraron un nuevo texto en el que se deciden los detalles para la revisión global en la COP17 y la COP19.

El texto “decide” que la revisión global “culminará en una decisión o decisiones de las COPs, incluyendo cualquier recomendación, según sea necesario, para identificar y abordar los desafíos en el avance colectivo de la implementación, incluyendo los medios de implementación”.

Especifica que la revisión global “debe centrarse en evaluar el progreso colectivo y que la revisión se llevará a cabo de manera facilitadora, no intrusiva y no punitiva”. Añade que la revisión debe ser un “proceso impulsado por las partes”.

El texto también dice que la revisión global debe basarse en los informes nacionales, el asesoramiento de los órganos subsidiarios y un “informe global” sobre el “progreso colectivo” de los países en el cumplimiento de los objetivos de biodiversidad.

Este informe global “se basará en los datos y la información facilitados por las partes y en la mejor información científica, técnica y tecnológica disponible revisada por expertos, así como en los conocimientos tradicionales a los que se haya tenido acceso con el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas y las comunidades locales”.

El texto no establece claramente cómo los países tendrán que responder a la revisión global, más allá de “recordar” la decisión del GBF de que los países “podrán” revisar sus EPANB en respuesta.

Un observador que siguió de cerca las negociaciones describió la omisión de cualquier tipo de seguimiento de la revisión global como una “preocupación principal”, según declaró a Carbon Brief:

“Las partes deben ser mucho más claras sobre lo que harán en respuesta a los resultados de la revisión global”.

El observador añadió que el texto final “reducía significativamente el número de aportaciones a la revisión global”, dejando poco margen a la sociedad civil para expresar sus preocupaciones.

Además, el texto de la revisión global carece de cualquier mención a “supervisión política de alto nivel”, que podría haber ayudado a involucrar a los países en la aplicación, añadió el observador.

Estaba previsto que el texto de revisión global se adoptara al final de la última sesión plenaria de la COP16. Sin embargo, tras 10 horas de negociaciones, un gran número de delegados de países en desarrollo se vieron obligados a tomar vuelos de vuelta a casa, dejando a las partes sin el “quórum” necesario para continuar. El texto tendrá que volver a examinarse en las reuniones intersesionales el año que viene.

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Financiamiento

El financiamiento fue la “lucha” principal de la COP16, con profundas divisiones entre países desarrollados y en desarrollo.

Poco antes de las 8:30 de la mañana del sábado, los países llegaron a un punto muerto en la creación de un nuevo fondo mundial para la biodiversidad bajo la gobernanza de la COP, que había sido una demanda clave de los países en desarrollo.

Como una revisión solicitada reveló que la COP ya no alcanzaba el quórum, los debates sobre los contornos y la gobernanza de este fondo se reanudarán en una nueva sesión de la COP16, que probablemente se producirá paralelamente a las conversaciones intersesionales del próximo año.

The draft decision text published by the COP16 Colombian presidency in the early hours of Saturday morning that proposed establishing a new global biodiversity fund. The text could not be passed without a quorum. Source: UN CBD (2024)
El proyecto de texto de decisión publicado por la presidencia colombiana de la COP16 en la madrugada del sábado que proponía establecer un nuevo fondo mundial para la biodiversidad. El texto no pudo aprobarse por falta de quórum. Fuente: UN CBD (2024)

Aunque el fracaso a la hora de establecer un nuevo fondo general decepcionó a los países en desarrollo, la presidencia colombiana intentó en el último minuto que se estableciera el fondo. El proyecto de decisión publicado a las 3:30 de la madrugada también incluía una de las prioridades clave de la presidencia para la conferencia – el reconocimiento de las elevadas cargas de la deuda existente. Todo ello a pesar de la oposición de los países deudores, como China.

El texto final del proyecto de decisión sobre movilización de recursos “toma nota” de los esfuerzos para acelerar la reforma del sector financiero internacional y pide que se revise cómo está afectando la crisis mundial de la deuda a la acción en favor de la biodiversidad.

Reaccionando al texto final, Oscar Soria de la Iniciativa Común, dijo:

“Movilizar financiamiento suficiente para alcanzar los objetivos de biodiversidad ha sido un problema importante durante 30 años. Hemos visto un liderazgo insuficiente por parte de los países más ricos: la UE y Francia en particular, Canadá, Suiza, Japón, Reino Unido, pero también China.

La presidencia colombiana estaba presionando para que se incluyeran temas importantes en las conversaciones, como la deuda soberana, y presentó una lista bastante exhaustiva de formas de explorar el financiamiento para la biodiversidad. [Pero] el estado de desconfianza entre los países en desarrollo y los desarrollados, y las decisiones tomadas por la ministra Muhamad sobre cómo organizó el proceso, hicieron que las negociaciones fueran muy desafiantes en las últimas horas”.

Lim Li Ching, de la Red del Tercer Mundo, declaró a Carbon Brief:

“El Norte [global] mantiene el statu quo. El [sur global] consigue un proceso.

“La negativa de las naciones ricas a considerar un fondo específico para ayudar a financiar la acción sobre biodiversidad en las naciones más pobres ha aumentado la desconfianza y retrasado los avances en su aplicación. La movilización de recursos tendrá que estar en la cima de la agenda cuando se reanude la COP16”.

Las conversaciones de Cali fueron una prueba de fuego para comprobar si los países habían cumplido sus compromisos de financiar los ambiciosos objetivos del GBF: movilizar “al menos $200,000 millones de dólares anuales” para la conservación de la biodiversidad a 2030 procedentes de “todas las fuentes”: nacionales, internacionales, públicas y privadas.

De ellos, se espera que los países desarrollados – junto con otros que “asuman voluntariamente” sus obligaciones – “aumenten sustancial y progresivamente” sus flujos de financiamiento internacional para la naturaleza “hasta al menos $20,000 millones de dólares por año para 2025, y hasta al menos $30,000 millones en 2030”, señala el texto del GBF.

Hace dos años, la presidencia china aprobó rápidamente un paquete financiero como parte del acuerdo de la COP15, a pesar de las protestas de los países en desarrollo. (Véase el resumen exhaustivo de Carbon Brief sobre los principales resultados de la COP15).

Este final aún estaba fresco en las mentes de los países desde el primer día de la cumbre, cuando las conversaciones en torno a la movilización de recursos y la financiación se agruparon, junto con otras cuestiones delicadas, en un grupo de trabajo.

Aruna Chandrasekhar on X/Twitter (@aruna_sekhar): Statement from DRC on #COP16 Day 1: "We're organising things while being aware they won't work. We wouldn't want to find ourselves in the situation of COP15, where decisions were adopted in a forced passage. DRC still has a sad memory of it, its wounds too fresh to forget."

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Nuevo fondo y mechanismo financiero

En la fase previa a la COP15, los países en desarrollo, entre ellos Sudáfrica, apoyaron el llamado de Brasil en favor de un nuevo fondo para la naturaleza regido por la COP. En Montreal, los países aceptaron un fondo provisional – el Fondo del Marco Mundial para la Biodiversidad (GBFF, por sus siglas en inglés) – auspiciado por el Fondo Mundial para el Ambiente (FMAM).

Hasta septiembre de este año, siete países desarrollados habían aportado un total de menos de $250 millones de dólares al GBFF. El texto de la decisión de la COP16 sobre el mecanismo financiero, que no fue aprobado, señala que “varias [p]artes elegibles aún no han accedido al apoyo del FMAM, en particular para la revisión y actualización de las estrategias nacionales de biodiversidad”.

El primer día de la COP16, Zimbabue, en nombre de África, y Brasil, en representación de los países megadiversos, reavivaron la lucha por un nuevo fondo independiente del FMAM. En su intervención, Zimbabue calificó de “aparentemente ilusoria” la expectativa de que los países desarrollados cumplieran el objetivo de los $20,000 millones de dólares, pero afirmó que aún podría alcanzarse “dependiendo de lo que decidamos en esta COP16”.

Dos días después, los copresidentes publicaron un documento oficioso de 98 páginas en el que se recogía lo que los países querían para la financiación de la biodiversidad en los próximos cinco años hasta 2030. Los documentos oficiosos son documentos informales que reúnen opiniones divergentes mientras las partes intentan alcanzar un consenso jurídico. Los documentos oficiosos no suelen atribuir explícitamente las posturas de los países, pero en éste se incluía el nombre de cada país junto a su lista de deseos para una nueva estrategia de recursos.

En sus aportaciones al documento oficioso y en otros documentos, los países desarrollados, como Australia, Japón, la UE y otros, se opusieron a un fondo totalmente nuevo. Muchos sugirieron que se omitieran las referencias a los artículos 20 y 21 del CDB, que tratan de la equidad. También se resistieron a incluir una actualización de sus compromisos con el GBFF.

El “Día de financiamienton” de la COP16, celebrado el 28 de octubre, fue testigo de intentos e iniciativas para desbloquear la situación de los recursos. Siete países, entre ellos Nueva Zelanda, Francia y Austria, así como Quebec – el primer gobierno subnacional en hacerlo – prometieron $163 millones de dólares en total al GBFF, lo que eleva el fondo a $396 millones de dólares.

Los países, observadores y la sociedad civil reaccionaron bruscamente al anuncio.

“Estamos hablando de millones que se han comprometido… Pero lo que esperamos son miles de millones”, declaró a Reuters Irène Wabiwa Betoko, de Greenpeace.

Brian O’Donnell, de Campaign for Nature, declaró a Carbon Brief que “al menos estos $163 millones de dólares son subvenciones y no préstamos”.

A medida que la COP16 se acercaba a su fin, el futuro del nuevo fondo parecía cada vez más incierto. Tras ocho sesiones del grupo de contacto sobre movilización de recursos y el mecanismo financiero (copresidido por Ines Verleye, de Bélgica, y Patrick Luna, de Brasil), las negociaciones pasaron directamente a reuniones a puerta cerrada con ministros y jefes de delegación.

El viernes 1 de noviembre, último día previsto de la COP16, la presidencia colombiana hizo público un proyecto de texto de decisión que proponía aplazar los debates sobre un nuevo instrumento de financiación hasta discusiones intersesionales después de la COP16, sin dar muchos más detalles.

A las 3:30 de la madrugada del sábado, ya bien entrado el tiempo extra, la presidenta de la COP16, Susana Muhamad, alertó a los cansados delegados sobre un nuevo proyecto de texto de decisión relativo a la movilización de recursos. En un giro inesperado, el documento contenía una propuesta para establecer un nuevo fondo mundial para la biodiversidad bajo la gobernanza de la COP para la COP30.

Sin embargo, la aprobación del texto se vio impedida por la falta de quórum de la COP.

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Lucha por los 20,000 millones de dólares

Una de las principales tensiones de la COP16 fue el compromiso del GBF de que los países desarrollados movilizaran colectivamente “al menos” 20.000 millones de dólares al año de aquí a 2025 para cubrir progresivamente el déficit de financiación de la biodiversidad de

$700,000 millones de dólares de aquí a 2030.

En Cali, a dos meses de 2025, no estaba claro si los países desarrollados acabarían cumpliendo este objetivo, ya que casi todos ellos estaban muy lejos de alcanzar su “parte justa”. (Véase: Artículo en profundidad de Carbon Brief sobre financiamiento de la biodiversidad y acciones justas).

Según los datos más recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, los países desarrollados, incluido EE.UU., aportaron $12,100 millones de dólares a la financiación de la biodiversidad en 2022. Además, sólo $3,800 millones de ese financiamiento se destinaron específicamente a la biodiversidad.

El miércoles 30 de octubre, los ministros de 20 países en desarrollo hicieron pública una declaración en la que instaban a los gobiernos del Norte a cumplir y superar el objetivo de los $20,000 millones de dólares y a crear un grupo de trabajo de ministros de finanzas y medio ambiente para conseguirlo a tiempo.

La Alianza Ministerial para la Ambición de la Financiación de la Naturaleza estuvo formada por Burkina Faso, Camboya, Camerún, Dominica, Etiopía, Gambia, Granada, Guinea, Costa de Marfil, Liberia, Madagascar, Nigeria, San Cristóbal y Nieves, Samoa, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur, Togo, Vanuatu y Zambia.

Aruna Chandrasekhar on X/Twitter (@aruna_sekhar): "To the countries of the global north: your inactions are crippling us. Our debts to you are crippling us. Your inability to bear responsibility in a way that we deserve is placing us on a path to extinction," says Grenada's climate envoy Safiya Sawney. #COP16 #20billionby2025

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Financiamiento privado e innovador

Los intentos de desbloquear el financiamiento comenzaron desde el principio de la COP16, principalmente a través de iniciativas financieras privadas e “innovadoras”: desde créditos a la biodiversidad hasta taxonomías y bonos verdes y fondos híbridos especiales.

Los créditos a la biodiversidad fueron uno de los mecanismos que recibieron un mayor impulso por parte de la sociedad civil en la COP16. (Véase el artículo de Carbon Brief sobre las compensaciones por biodiversidad).

A los observadores del CDB desde hace tiempo les sorprendió su resurgimiento en los dos últimos años. Neth Daño, director para Asia del colectivo de investigación ETC Group, dijo a Carbon Brief:

“En 2010 mataron la idea de los créditos a la biodiversidad. Nadie pensó que volverían como un zombi”.

El 28 de octubre, el Grupo Asesor Internacional sobre Créditos de Biodiversidad lanzó su marco de principios de “alta integridad” para los mercados de biodiversidad, apoyado por Francia y el Reino Unido. Los principios fueron calificados de “extremadamente problemáticos” por el Observatorio de Finanzas Verdes, un thinktank sobre finanzas sostenibles.

Por su parte, el Fondo de Financiación de los Bosques Tropicales, liderado por Brasil, recibió el respaldo de Colombia y EAU, así como de Malasia, Indonesia, RDC y Ghana. El fondo pretende recaudar $125,000 millones de dólares para las seis naciones con selvas tropicales – apodadas la “Opec de las selvas tropicales – mediante la reinversión de préstamos a largo plazo de seis países desarrollados: Noruega, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Suecia.

Aunque la movilización de recursos de “todas las fuentes” fue el único punto de consenso entre las partes en las negociaciones financieras, el énfasis en el financiamiento privado e “innovador” fue criticado por los países en desarrollo.

Aruna Chandrasekhar on X/Twitter (@aruna_sekhar): "We are concerned with what appears to be a shifting of goalposts with an overwhelming focus on private finance. Though welcome, govts must be kept accountable. This is critical, how developed countries address it will determine whether #COP16 is a success or not."

En una rueda de prensa el 30 de octubre, la ministra de Medio Ambiente de la RDC, Ève Bazaiba, condenó a los países desarrollados por no cumplir sus compromisos. También defendió el Lion’s Share Fund, que espera recaudar fondos de empresas y marcas que utilicen la biodiversidad en sus logotipos y publicidad.

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Información sobre secuencias digitales

De todas las vías de negociación, la información digital de secuencias (DSI) fue una de las más esperadas en la COP16.

DSI es un término utilizado en las conversaciones internacionales para referirse a la información genética de plantas y animales.

Esta información genética suele obtenerse de plantas y animales de países en vías de desarrollo ricos en biodiversidad por empresas con sede principalmente en el norte global, quienes la utilizan para fabricar productos como medicamentos, cosméticos y alimentos.

Por ello, los países en desarrollo llevan mucho tiempo reclamando la creación de un mecanismo internacional que garantice que los beneficios de la DSI se reparten equitativamente entre los habitantes de los lugares donde se descubrieron los recursos, incluidos los grupos indígenas.

Aunque en la COP15 de Montreal ya se habían establecido un fondo y un mecanismo para compartir los beneficios de la DSI, aún quedaban muchas lagunas importantes sobre cómo funcionarían ambos antes de que pudiera ponerse en marcha formalmente.

Este trabajo se delegó en un “grupo de trabajo ad hoc de composición abierta” sobre DSI, que se reunió dos veces para resolver las cuestiones pendientes.

A principios de este mes, los negociadores se reunieron en Montreal durante “cinco días de intensas negociaciones” para reducir las opciones para el mecanismo y el fondo, así como la forma en que los fondos “fluirían” a través de ellos.

Entre otras cosas, se debatió quién pagaría por utilizar la DSI, cuánto se pagaría, qué “desencadenaría” esos pagos, cómo se desembolsaría ese dinero y a quién. También se habló de cómo se gestionaría y gobernaría todo el mecanismo.

Los debates sobre la DSI se llevaron a cabo en el marco de un grupo de contacto específico que se reunió ocho veces para resolver los 311 corchetes (que denotan cuestiones sin resolver) que aún quedaban en el texto al inicio de la cumbre.

En la COP16, los países acordaron el primer fondo mundial al que “deberían contribuir” las empresas que utilizan datos genéticos, junto con un mecanismo multilateral único para respaldarlo.

Los conglomerados farmacéuticos, cosméticos, agroalimentarios, nutracéuticos y tecnológicos que se benefician de los datos genéticos “deberían” aportar el 1% de sus beneficios, o el 0,1% de sus ingresos, al histórico “fondo de Cali”, según el acuerdo.

Sin embargo, los expertos en DSI dijeron a Carbon Brief que el uso de la palabra “deberían” implica que la contribución al fondo sigue siendo voluntaria y que los porcentajes de pago son “indicativos”, no vinculantes. En el periodo previo a la COP16, bloques que incluían a países africanos y latinoamericanos buscaron un mecanismo jurídicamente vinculante sobre DSI.

Aruna Chandrasekhar on X/Twitter (@aruna_sekhar): Key changes: Companies don’t have to prove they didn’t use genetic data to get out of paying. (L) President’s text released this morning. https://cbd.int/doc/c/4151/7f9c/805d8df30d07dc7400e19e8a/cop-16-wg1-pes-text-item9-en.pdf (R) Draft decision released at 8pm today. https://cbd.int/doc/c/8125/22ca/baa28ef9465229f7b22cb548/cop-16-l-32-en.pdf

Además, las empresas podrían evitar pagar, puesto que ya no están obligadas a demostrar que no utilizaron datos genéticos. En el penúltimo borrador del documento se eliminó una cláusula clave que pedía a las empresas “demostrar” que no utilizaban DSI.

En cambio, el texto final deja la decisión en manos de las empresas.

Key paragraphs in the DSI decision that deal with contributions from companies to a global fund meant for sustainable use. Source: UN CBD (2024)
Párrafos clave de la decisión de la DSI que tratan de las contribuciones de las empresas a un fondo mundial destinado al uso sostenible. Fuente: UN CBD (2024)

La agroindustria – o “cría de animales y plantas” – como reza en el texto estuvo a punto de escapar al escrutinio, ya que se eliminó una referencia a la agroindustria de la “lista indicativa de sectores” que pueden beneficiarse del uso de la DSI. Aunque había sido incluida en el borrador del Presidente publicado el viernes por la mañana, había desaparecido del proyecto de texto publicado esa misma noche.

Esto suscitó la preocupación de los observadores de que otras industrias pudieran estar presionando de forma similar para su exclusión de la lista. (Carbon Brief tiene entendido que Suiza planteó la posibilidad de eliminar los productos farmacéuticos de la lista al margen de las negociaciones).

La cría de animales y plantas volvió a incluirse en el texto que, finalmente, se aprobó en el Pleno.

Nithin Ramakrishnan, experto en DSI de la Red del Tercer Mundo, declaró a Carbon Brief:

“La decisión está dando a los biopiratas la oportunidad de hacer una donación única al Fondo de Cali y salirse con la suya”.

A pesar de que países como Zimbabue – con la oposición de Japón y Canadá – insistieron en que las instituciones académicas y de investigación debían contribuir al fondo, esto ya no fue así. En su lugar, sólo se espera que estas instituciones expliciten en sus bases de datos los países de origen de los datos, para dar pistas a los usuarios de estas bases sobre a quién deben ir los beneficios. Preservar el acceso abierto era una prioridad clave para la UE, Canadá, Japón, Suiza, Noruega y Australia.

El texto final establece que al menos la mitad de todos los beneficios que se destinen al fondo deben utilizarse para satisfacer las necesidades “autoidentificadas” de las comunidades indígenas de los países en desarrollo, en particular las mujeres y los jóvenes, aunque admite que esto podría verse limitado por las “circunstancias nacionales”.

Los países también recibirán “asignaciones directas” de financiamiento, un tema que fue muy discutido.

El mecanismo mundial debía sustituir a las leyes nacionales sobre DSI, acceso y reparto de beneficios, como las elaboradas por Brasil. Sin embargo, muchos países, entre ellos Bangladesh, Bolivia, India, Egipto y Argentina, consideraron esta cláusula un “golpe a la soberanía” y un “lavado de cara a las leyes nacionales sobre acceso y reparto de beneficios”.

India’s national biodiversity authority chair V Balaji flanked by CBD’s executive secretary Astrid Schomaker (extreme left) and the UK’s William Lockhart (left) at the final plenary. Image: IISD/ENB | Mike Muzurakis (2024).
El Presidente de la Autoridad Nacional de Biodiversidad de la India, V Balaji, junto a la Secretaria Ejecutiva del CDB, Astrid Schomaker (extrema izquierda), y el británico William Lockhart (izquierda), en la sesión plenaria nal. Imagen: IISD/ENB | Mike Muzurakis.

A las 3.30 de la madrugada, cuando la Presidencia colombiana publicó un nuevo proyecto de texto de decisión sobre la DSI, India se opuso enérgicamente, pidiendo que se incluyera en el anexo una cláusula sobre la garantía de las leyes nacionales de acceso y reparto de beneficios.

Panamá planteó objeciones sobre el escaso tiempo para revisar el borrador. En la sesión plenaria, dijo:

“Hemos dedicado meses a la versión anterior y también nos hemos asegurado de invertir recursos antes de venir a la COP a discutir esto. Como otras delegaciones pequeñas, Panamá tiene muchas limitaciones reales en cuanto a su capacidad para revisar y decidir sobre un mecanismo de este alcance antes de que finalice esta COP. Consideramos que esta acción no refleja una consideración adecuada con respecto a las delegaciones más pequeñas. Y, por lo tanto, queremos manifestar que en muchas ocasiones estuvimos en disposición de apoyar al presidente en este asunto, y fuimos excluidos.”

Ramakrishnan declaró a Carbon Brief:

“Los países en desarrollo no cedieron soberanía tras dos años de presiones de los países desarrollados y los grupos de presión de la industria y los científicos [que decían] que se trata de un fondo voluntario, por lo que [las leyes nacionales] no se aplican”.

La decisión final no sustituye explícitamente a la legislación nacional.

Una de las principales características de la decisión sobre la DSI es el reparto de ingresos o beneficios por parte de las grandes empresas beneficiarias de la DSI, que apareció en un documento oficioso el miércoles por la mañana.

Aruna Chandrasekhar on X/Twitter (@aruna_sekhar):

Esta iniciativa se desarrolló a partir de una propuesta del Colectivo para la Biodiversidad Oceánica, que trabaja para proporcionar conocimientos interdisciplinarios a los países en las negociaciones de la DSI. El investigador líder del colectivo, el Dr. Siva Thambisetty, declaró a Carbon Brief:

“Aportar experiencia en negociaciones tensas es una oportunidad y un reto. [Nuestro] modelo, que se convirtió en la propuesta de Noruega, tenía varios elementos para construir un nuevo sistema de pagos. Uno de los valores clave que deben incorporarse al mecanismo es que los contribuyentes ‘paguen primero a la naturaleza’. En segundo lugar, “todos pagan” hace honor al principio de que la biodiversidad no es un bien gratuito y garantiza una amplia base para los pagos.

“Algunos de esos elementos se perdieron en el tira y afloja de las discusiones. Nunca ninguna parte consigue todo lo que quiere, por supuesto, pero es importante que la base fundamental no se estropee de cara al futuro. Tendremos que evaluar plenamente las implicaciones en los próximos días”.

El fondo mundial de DSI creado por la decisión estará ahora “bajo la autoridad y responsabilidad de la COP”.

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Marco de supervisión

El marco de seguimiento – una parte de las negociaciones que abarca los mecanismos de planificación, seguimiento, reporte y revisión – se considera fundamental para el éxito del GBF.

Esto se debe, en parte, a que el fracaso del anterior conjunto de objetivos de biodiversidad, las metas de Aichi, ha sido ampliamente atribuido a la falta de implementación.

El marco de seguimiento se compone de un conjunto de indicadores correspondientes a cada objetivo y meta del GBF. Hay cuatro tipos de indicadores:

  • Indicadores de cabecera.
  • Indicadores binarios. 
  • Indicadores de componentes. 
  • Indicadores complementarios.

Los indicadores de cabecera se utilizan para medir los avances respecto a objetivos cuantitativos, como el compromiso de proteger el 30% de la tierra y los océanos del mundo para 2030.

Para objetivos más cualitativos, como el de integrar las consideraciones de género en la planificación de la biodiversidad, se desarrolló un conjunto de indicadores binarios: preguntas de sí/no que los países responden sobre la presencia o ausencia de legislación, políticas o de reglamentos relacionados con el objetivo.

Los indicadores de los componentes miden los avances hacia los subobjetivos del GBF, mientras que los indicadores complementarios evalúan áreas relacionadas, pero no necesariamente establecidas de forma explícita en el marco.

Los países están obligados a informar sobre los indicadores de cabecera y binarios, pero los indicadores de componentes y complementarios son opcionales. Como resultado, a lo largo de las negociaciones, los países fueron de un lado a otro sobre qué indicadores debían incluirse en cada categoría.

Lim Li Lin, asesor jurídico y medioambiental de la Red del Tercer Mundo, dijo a Carbon Brief:

“Todo el mundo hace malabarismos, ¿no? Queremos que los buenos vayan a la obligatoria, y queremos que los malos vayan a la complementaria, si no podemos deshacernos de ellos. Y todo el mundo está haciendo lo mismo desde su propio interés y perspectiva”.

En la COP15 de Montreal, los países acordaron un marco de seguimiento, pero ese texto también incluía la decisión de revisar el marco de seguimiento en la siguiente COP y “a partir de entonces mantener el marco de seguimiento bajo revisión, según proceda”.

El acuerdo de Montreal también incluía la creación de un grupo ad hoc de expertos técnicos, compuesto por 45 miembros: 30 representantes de las partes y 15 observadores, entre ellos representantes de la Red Mundial de Jóvenes por la Biodiversidad y del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad.

James Williams (UK), co-chair of the ad hoc technical expert group on indicators, at an intersessional meeting in November 2023. Credit: Earth Negotiations Bulletin
James Williams (Reino Unido), copresidente del grupo ad hoc de expertos técnicos sobre indicadores, en una reunión entre sesiones en noviembre de 2023. Crédito: Earth Negotiations Bulletin

El grupo ad hoc se reunió seis veces a lo largo de los dos años que duró el periodo intersticial. Un foro en línea también permitió a otras personas y grupos comentar y debatir los indicadores propuestos. Los resultados de esas reuniones y debates se incorporaron a las discusiones de Cali.

Sin embargo, las recomendaciones del grupo ad hoc no fueron aceptadas uniformemente por las partes.

Kirsty Leong, especialista sénior en política global y defensa de WWF, contó a Carbon Brief:

“Desde el punto de vista del procedimiento, algunas partes dicen: ‘Dimos un mandato a este grupo de expertos. Así que ahora deberíamos adoptar ese marco’… Y otras partes dicen: ‘Bueno, en realidad, nunca negociamos, así que todo es aún discutible”.

Algunos indicadores resultaron especialmente polémicos durante las negociaciones, como los relativos al control del uso de pesticidas y los relacionados con la información sobre secuencias digitales y el reparto de beneficios de los recursos genéticos.

En cuanto al uso de plaguicidas, las partes se mostraron divididas sobre si los países debían informar de la “concentración ambiental de plaguicidas” o de la “toxicidad total aplicada agregada”.

El primer indicador es el que se acordó en la decisión de Montreal, pero el segundo es el que sugirió el grupo ad hoc de expertos técnicos, que afirmó que no existen datos fiables sobre la concentración ambiental de plaguicidas.

Versión Fecha Texto de la nota
Non-paper v1 24 Octubre n/a
Non-paper v2 27 Octubre [El indicador sobre la concentración ambiental de plaguicidas se adoptó en
COP-15 y el indicador toxicidad total aplicada agregada es una propuesta de un
grupo de expertos que no obtuvo consenso en COP 16].
Non-paper v4 30 Octubre [[El indicador sobre la concentración ambiental de plaguicidas se adoptó en
COP-15 y el indicador agregado toxicidad total aplicada es una propuesta de
un grupo de expertos que no llegó a un consenso en la COP 16][Las dos
alternativas
se mantienen los indicadores principales para poder informar sobre cualquiera
de los dos, así como para el trabajo metodológico posterior][Cuando sea posible,
las Partes podrán
de informar sobre uno u otro indicador en función de sus
la capacidad técnica y la disponibilidad de datos proporcionan información
valiosa para medir los avances hacia el objetivo].
Draft decision 31 Octubre [[El indicador sobre la concentración ambiental de plaguicidas se adoptó en la
decimoquinta reunión de la Conferencia de
las Partes, y el indicador toxicidad total aplicada agregada es una propuesta de
un grupo de expertos que no nd
consenso en la decimosexta reunión] [Los dos titulares alternativos
se mantienen indicadores que permiten informar sobre
de uno de los dos, así como para la continuación del trabajo
metodológico][Cuando
posible, las Partes podrán optar por informar sobre cualquiera de los indicadores
según
su capacidad nacional y técnica y la disponibilidad de datos, y tanto
proporcionar valiosos
información para medir el progreso hacia el objetivo].
Draft decision 1 Noviembre [Las Partes pueden optar por informar sobre el medio ambiente de los plaguicidas
o indicadores de cabecera de toxicidad total aplicada agregados,
en función de la disponibilidad de metodología y de acuerdo con su
circunstancias y capacidades técnicas nacionales[, reconociendo que el apoyo
se dará prioridad al desarrollo del indicador principal en el
mayor nivel de desarrollo a nivel mundial].

Versiones de la nota a pie de página que explica el desacuerdo sobre los indicadores de plaguicidas en la COP16

Varios expertos en conservación de los océanos también expresaron su preocupación por el hecho de que los indicadores sobre la cobertura y la salud de los arrecifes de coral – acordados en el marco de seguimiento de la COP15 – hubieran desaparecido de los textos presentados en la COP16.

La Dra. Susan Lieberman, vicepresidenta de política internacional de la Wildlife Conservation Society, declaró a Carbon Brief que estaba “muy decepcionada” por la desaparición de los indicadores de los arrecifes de coral. Y añadió:

“Muchos gobiernos realizan enormes esfuerzos en la conservación y gestión de sus arrecifes de coral, y la inclusión de indicadores específicos de la integridad ecológica de sus arrecifes les habría ayudado a informar sobre los resultados.”

Los indicadores sobre arrecifes de coral no estuvieron presentes en el texto final.

Una de las claves para las ONG y las organizaciones de la sociedad civil que siguió las negociaciones del marco de seguimiento fue que, se decidiera lo que se decidiera, el texto final debía incluir un llamador para revisar el marco y seguir añadiendo indicadores a los ya disponibles. Lim dijo a Carbon Brief:

“Es importante que no cierren la puerta a seguir trabajando en el marco de seguimiento, porque está lejos de estar completo. Pero al mismo tiempo, necesitamos un marco de seguimiento, porque si no tenemos al menos lo que [ya] tenemos para indicadores, entonces no podemos medir el progreso”.

Como en tantos otros puntos de la agenda de la COP16, los debates sobre recursos y capacidad fueron fundamentales en las negociaciones sobre el marco de seguimiento. Los países se enfrentan a “limitaciones de capacidad muy reales en cuanto a lo que pueden aplicar”, Leong comentó a Carbon Brief.

Las comunicaciones de los países antes de la COP16 mostraron que algunos países del Sur, como Argentina y Brasil, estaban preocupados por la carga que supondría un marco de seguimiento demasiado prescriptivo, y preferían uno flexible a las circunstancias nacionales.

Durante la reunión del grupo de trabajo del último día de la cumbre, la República Democrática del Congo pidió que se pusiera entre corchetes todo el marco de seguimiento, afirmando que no podían aceptarlo sin un acuerdo sobre la movilización de recursos.

La acción resultó decisiva, ya que la incapacidad de los países para alcanzar un consenso sobre la movilización de recursos hizo que el marco de seguimiento no se debatiera en la sesión plenaria. Se retomará, junto con las decisiones financieras, en la continuación de la COP16, que probablemente se celebrará el año que viene, coincidiendo con las reuniones de los órganos subsidiarios del CDB.

Lim señaló a Carbon Brief que, mediante consultas informales, las partes “probablemente encontrarán una zona de aterrizaje” entre el final de la COP16 y las reuniones de los órganos subsidiarios. Y añadió:

“Necesitamos el marco de seguimiento para medir los avances. Su adopción tardía es desafortunada, pero sólo puede verse en el contexto de la intransigencia de los gobiernos del Norte en las negociaciones para ayudar a financiar a las naciones más pobres y frenar el robo por parte de sus empresas de los recursos genéticos del Sur.”

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Artículo 8(j)

Los derechos de los indígenas fueron uno de los principales puntos de debate de la COP16, en la que la participación indígena alcanzó un máximo histórico.

Durante una rueda de prensa celebrada en la primera semana de negociaciones, Ramiro Batzin, copresidente del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad (IIFB, por sus siglas en inglés), expuso las prioridades del grupo. (El IIFB es una organización internacional que representa las voces indígenas en las negociaciones del CDB).

Entre dichas prioridades figuraban un programa de trabajo sobre el artículo 8(j) de aquí a 2030 y la creación de un órgano subsidiario permanente de pueblos indígenas y comunidades locales (IPLC) en el marco del CDB.

El artículo 8(j) obliga a las partes del CDB a “respetar, preservar y mantener” los conocimientos de los pueblos indígenas y las comunidades locales relacionados con la conservación y uso sostenible de la biodiversidad, y a “fomentar la participación equitativa en los beneficios” derivados de estos conocimientos.

Article 8(j) of the UN Convention on Biological Diversity addresses the role of IPLCs knowledge and practices for implementing the objectives of the convention. Source: UN CBD (2011)
El artículo 8(j) del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica aborda el papel de los conocimientos y prácticas de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la aplicación de los objetivos del Convenio. Fuente: ONU CDB (2011)

En la COP16 se aprobó el programa de trabajo para implementar el artículo 8(j) y otras disposiciones relacionadas con los pueblos indígenas y las comunidades locales hasta 2030, “priorizando las tareas que contribuyen directamente a la aplicación oportuna, plena y eficaz” del GBF.

El programa consta de nueve principios generales y ocho elementos centrados en cuestiones como la conservación y restauración de la biodiversidad, el uso sostenible, la participación plena y efectiva y un enfoque basado en los derechos humanos.

El programa de trabajo también incluye elementos como el acceso directo de los pueblos indígenas y las comunidades locales al financiamiento para la conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad.

Element eight of the programme of work on Article 8(j) encourages parties to provide access and direct access to funding for IPLCs for the implementation of the GBF. Source: UN CBD (2024)
El elemento ocho del programa de trabajo sobre el Artículo 8(j) anima a las partes a proporcionar acceso y financiación directa a los IPLC para la aplicación de la GBF. Fuente: ONU CDB (2024)

Durante una rueda de prensa cerca de la clausura de la COP16, varios representantes del IIFB recibieron con satisfacción la adopción del programa de trabajo, calificándola de “victoria”.

Jennifer Tauli Corpuz, negociadora y experta del IIFB con sede en Filipinas, declaró:

“Esto nos pone en el camino de garantizar que el GBF se aplique en plena colaboración con los IPLC”. Batzin declaró a Carbon Brief que el programa de trabajo contribuirá a garantizar la plena aplicación del GBF:

“Este programa nos proporcionará acciones y directrices de evaluación, monitoreo y seguimiento”.

Representatives of the IIFB at the press conference near the close of COP16, talking about the major outcomes of this summit for IPLCs. Credit: Yanine Quiroz
Representantes del IIFB en la rueda de prensa cerca de la clausura de la COP16, hablando de los principales resultados de esta cumbre para los pueblos indígenas y las comunidades locales. Crédito: Yanine Quiroz

Durante la rueda de prensa, los representantes de los pueblos indígenas también pidieron a las partes que adoptaran el órgano subsidiario. Este grupo tendría un mandato permanente para seguir trabajando en el marco del CDB, y fue un tema polémico durante toda la cumbre. Al parecer, Indonesia, Jordania y Rusia se opusieron, argumentando que el grupo de trabajo ya ha sido eficaz y que un nuevo órgano subsidiario supondría más gastos.

Manuel Mavisoy, de la Mesa Permanente de Concertación del Movimiento Indígena de Colombia, afirmó en esa rueda de prensa que el órgano subsidiario “es el único mecanismo que garantiza la supervivencia de los sistemas tradicionales de los pueblos indígenas dentro del GBF”.

En una entrevista con Carbon Brief, Batzin declaró que el órgano subsidiario sería una institución permanente diseñada para aplicar y supervisar el programa de trabajo del artículo 8(j). Batzin subrayó que el órgano pretende funcionar de forma bilateral, con la participación tanto de los Estados como de los pueblos indígenas, de forma similar a como funciona actualmente el grupo de trabajo del artículo 8(j).

El grupo de trabajo sobre el artículo 8(j) existe desde hace más de 20 años, pero es sólo un órgano temporal, por lo que era propenso a ser disuelto, mencionó Corpuz en la rueda de prensa. Añadió que el nuevo órgano subsidiario propuesto estaría “mejor situado dentro del CDB”.

Giuliana Viglione on BlueSky (@giulianaviglione.bsky.social‬): Silent protest outside the #COP16 working group rooms from Indigenous groups calling on parties to stop blocking the creation of a permanent subsidiary body dedicated to Indigenous peoples within the CBD.

El pleno estalló en una gran ovación el viernes por la noche, cuando Muhamad bajó el martillo para señalar la adopción de la decisión de crear un nuevo órgano subsidiario.

Una portavoz del IIFB y de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad declaró ante el pleno que “este es un momento sin precedentes en la historia de los acuerdos multilaterales sobre medio ambiente”. Añadió:

“Este nuevo órgano subsidiario será un punto de referencia para el resto del mundo… Podemos sentirnos orgullosos de nuestro trabajo, que ha sido participativo, colaborativo y constante”.

Durante la cumbre, los pueblos indígenas y las comunidades locales también pidieron acceso directo a financiamiento para seguir conservando la biodiversidad.

El FMAM tiene el “objetivo aspiracional” de que los pueblos indígenas y las comunidades locales reciban el 20% de los recursos para biodiversidad, aunque todavía no se ha creado ningún mecanismo o medida para lograrlo, declaró Batzin a Carbon Brief. Añadió que el IIFB apoya que la financiación se asigne directamente a los pueblos indígenas y las comunidades locales y señaló que el órgano subsidiario sobre el artículo 8(j) tendría que discutir sobre cómo gestionar el flujo de financiación hacia los pueblos indígenas.

El texto final de la DSI que se adoptó decía que “al menos la mitad de la financiación del fondo mundial debe apoyar las necesidades autoidentificadas” de los pueblos indígenas y las comunidades locales, “cuando proceda y con sujeción a las circunstancias nacionales”. (Véase: Información sobre la secuencia digital).

Otro de los temas impulsados por los pueblos indígenas y las comunidades locales en la COP16 fue el de los derechos humanos.

Joji Carino, asesor principal de políticas del Forest Peoples Programme (FPP) de Filipinas, declaró en rueda de prensa que la aplicación del GBF exige respetar los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, como los derechos sobre sus tierras y territorios, la participación equitativa en la toma de decisiones y el respeto de los conocimientos tradicionales.

Durante una conferencia sobre los derechos territoriales de los pueblos indígenas, Luz Enith Mosquera, del equipo técnico del Foro Interétnico de Solidaridad del Chocó en Colombia, subrayó la fuerte conexión que tienen los pueblos indígenas con sus territorios:

“Los bosques, ríos y selvas son entornos con los que coexistimos; no son meros objetos que dominar. Somos parte del bosque. Los territorios titulados se conservan porque las comunidades mantienen una relación equilibrada con la tierra.”

Mosquera dijo a Carbon Brief que en el departamento del Chocó los territorios colectivos están legalmente otorgados a las comunidades afrodescendientes. Sin embargo, aún hay zonas que carecen de títulos legales y no cuentan con consejos comunitarios ni salvaguardas colectivas. Dijo a Carbon Brief:

“La ausencia de titulación colectiva crea un vacío legal que podría permitir que gente externa explote estos territorios. Por lo tanto, urge la titulación, ampliación y regulación de las tierras y las comunidades”.

Otra decisión de la COP16 se referió al reconocimiento de los pueblos afrodescendientes.

La decisión pide a las partes que incorporen las “contribuciones de los pueblos afrodescendientes” y su conocimiento y conexión con sus tierras en la aplicación del CDB y el GBF. También “alienta” a las partes a “facilitar su participación plena y efectiva” en ambos acuerdos internacionales.

La decisión también “alienta” a las partes, otros países y organizaciones a proporcionar apoyo financiero y desarrollo de capacidades a los pueblos afrodescendientes de forma voluntaria. Además, anima a las partes a comunicar en sus NBSAPs las contribuciones de los pueblos afrodescendientes en la aplicación del CDB y del GBF.

El texto sobre los pueblos afrodescendientes fue impulsado con fuerza por Colombia y Brasil, pero contó con la oposición de la República Democrática del Congo, que argumentó que faltan pruebas que respalden la contribución de estos pueblos a la aplicación del GBF.

Delegates celebrate the adoption of the decision establishing a subsidiary body on Indigenous peoples during the plenary session of COP16 on 1 November. Credit: IISD/ENB | Mike Muzurakis
Los delegados celebran la adopción de la decisión por la que se establece un órgano subsidiario sobre pueblos indígenas durante la sesión plenaria de la COP16 el 1 de noviembre. Crédito: IISD/ENB | Mike Muzurakis

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COP16: Principales resultados acordados en la conferencia de la ONU sobre biodiversidad en Cali, Colombia

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Greenhouse Gases

DeBriefed 12 December: EU under ‘pressure’; ‘Unusual warmth’ explained; Rise of climate boardgames

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Welcome to Carbon Brief’s DeBriefed.
An essential guide to the week’s key developments relating to climate change.

This week

EU sets 2040 goal

CUT CRUNCHED: The EU agreed on a legally binding target to reduce greenhouse gas emissions by 90% from 1990 levels by 2040, reported the EU Observer. The publication said that this agreement is “weaker” than the European Commission’s original proposal as it allows for up to five percentage points of a country’s cuts to be achieved by the use of foreign carbon credits. Even in its weakened form, the goal is “more ambitious than most other major economies’ pledges”, according to Reuters.

PETROL CAR U-TURN: Commission president Ursula von der Leyen has agreed to “roll back an imminent ban on the sale of new internal combustion-engined cars and vans after late-night negotiations with the leader of the conservative European People’s Party,” reported Euractiv. Car makers will be able to continue selling models with internal combustion engines as long as they reduce emissions on average by 90% by 2035, down from a previously mandated 100% cut. Bloomberg reported that the EU is “weighing a five-year reprieve” to “allow an extension of the use of the combustion engine until 2040 in plug-in hybrids and electric vehicles that include a fuel-powered range extender”.

CORPORATE PRESSURE: Reuters reported that EU countries and the European parliament struck a deal to “cut corporate sustainability laws, after months of pressure from companies and governments”. It noted that the changes exempt businesses with fewer than 1,000 employees from reporting their environmental and social impact under the corporate sustainability reporting directive. The Guardian wrote that the commission is also considering a rollback of environment rules that could see datacentres, artificial intelligence (AI) gigafactories and affordable housing become exempt from mandatory environmental impact assessments.

Around the world

  • EXXON BACKPEDALS: The Financial Times reported on ExxonMobil’s plans to “slash low-carbon spending by a third”, amounting to a reduction of $10bn over the next 5 years.
  • VERY HOT: 2025 is “virtually certain” to be the second or third-hottest year on record, according to data from the EU’s Copernicus Climate Change Service, covered by the Guardian. It reported that global temperatures from January-November were, on average, 1.48C hotter than preindustrial levels.
  • WEBSITE WIPE: Grist reported that the US Environmental Protection Agency has erased references to the human causes of climate change from its website, focusing instead on “natural processes”, such as variations in the Earth’s orbit. On BlueSky, Carbon Brief contributing editor Dr Zack Labe described the removal as “absolutely awful”.
  • UN REPORT: The latest global environment outlook, a largest-of-its-kind UN environment report, “calls for a new approach to jointly tackle the most pressing environmental issues including climate change and biodiversity loss”, according to the Associated Press. However, report co-chair Sir Robert Watson told BBC News that a “small number of countries…hijacked the process”, diluting its potential impact.

$80bn

The amount that Chinese firms have committed to clean technology investments overseas in the past year, according to Reuters.


Latest climate research

  • Increases in heavy rainfall and flooding driven by fossil-fuelled climate change worsened recent floods in Asia | World Weather Attribution
  • Human-caused climate change played a “substantial role” in driving wildfires and subsequent smoke concentrations in the western US between 1992-2020 | Proceedings of the National Academy of Sciences
  • Thousands of land vertebrate species over the coming decades will face extreme heat and “unsuitable habitats” throughout “most, or even all” of their current ranges | Global Change Biology

(For more, see Carbon Brief’s in-depth daily summaries of the top climate news stories on Monday, Tuesday, Wednesday, Thursday and Friday.)

Captured

A bar chart showing the five factors that account for most of Earth's 'unusual warmth'.

The years 2023 and 2024 were the warmest on record – and 2025 looks set to join them in the top three. The causes of this apparent acceleration in global warming have been subject to a lot of attention in both the media and the scientific community. The charts above, drawn from a new Carbon Brief analysis, show how the natural weather phenomenon El Niño, sulphur dioxide (SO2) emissions from shipping, Chinese SO2, an eruption from the Hunga Tonga-Hunga Ha’apai volcano and solar cycle changes account for most of the “unusual warmth” of recent years. Dark blue bars represent the contribution of individual factors and their uncertainties (hatched areas), the light blue bar shows the combined effects and combination of uncertainties and the red bar shows the actual warming, compared with expectations.

Spotlight

Climate change boardgames

This week, Carbon Brief reports on the rise of climate boardgames.

Boardgames have always made political arguments. Perhaps the most notorious example is the Landlord’s Game published by US game designer and writer Lizzie Magie in 1906, which was designed to persuade people of the need for a land tax.

This game was later “adapted” by US salesman Charles Darrow into the game Monopoly, which articulates a very different set of values.

In this century, game designers have turned to the challenge of climate change.

Best-selling boardgame franchise Catan has spawned a New Energies edition, where players may choose to “invest in clean energy resources or opt for cheaper fossil fuels, potentially causing disastrous effects for the island”.

But perhaps the most notable recent release is 2024’s Daybreak, which won the prestigious Kennerspiel des Jahre award (the boardgaming world’s equivalent of the Oscars).

Rolling the dice

Designed by gamemakers Matteo Menapace and Matt Leacock, Daybreak sees four players take on the role of global powers: China, the US, Europe and “the majority world”, each with their own strengths and weaknesses.

Through playing cards representing policy decisions and technologies, players attempt to reach “drawdown”, a state where they are collectively producing less CO2 than they are removing from the atmosphere.

“Games are good at modelling systems and the climate crisis is a systemic crisis,” Daybreak co-designer Menapace told Carbon Brief.

In his view, boardgames can be a powerful tool for getting people to think about climate change. He said:

“In a video game, the rules are often hidden or opaque and strictly enforced by the machine’s code. In contrast, a boardgame requires players to collectively learn, understand and constantly negotiate the rules. The players are the ‘game engine’. While videogames tend to operate on a subconscious level through immersion, boardgames maintain a conscious distance between players and the material objects they manipulate.

“Whereas videogames often involve atomised or heavily mediated social interactions, boardgames are inherently social experiences. This suggests that playing boardgames may be more conducive to the exploration of conscious, collective, systemic action in response to the climate crisis.”

Daybreak to Dawn

Menapace added that he is currently developing “Dawn”, a successor to Daybreak, building on lessons he learned from developing the first game, telling Carbon Brief:

“I want the next game to be more accessible, especially for schools. We learned that there’s a lot of interest in using Daybreak in an educational context, but it’s often difficult to bring it to a classroom because it takes quite some time to set up and to learn and to play.

“Something that can be set up quickly and that can be played in half the time, 30 to 45 minutes rather than an hour [to] an hour and a half, is what I’m currently aiming for.”

Dawn might also introduce a new twist that explores whether countries are truly willing to cooperate on solving climate change – and whether “rogue” actors are capable of derailing progress, he continued:

“Daybreak makes this big assumption that the world powers are cooperating, or at least they’re not competing, when it comes to climate action. [And] that there are no other forces that get in the way. So, with Dawn, I’m trying to explore that a bit more.

“Once the core game is working, I’d like to build on top of that some tensions, maybe not perfect cooperation, [with] some rogue players.”

Watch, read, listen

WELL WATCHERS: Mother Jones reported on TikTok creators helping to hold oil companies to account for cleaning up abandoned oil wells in Texas.

RUNNING SHORT: Wired chronicled the failure of carbon removal startup Running Tide, which was backed by Microsoft and other tech giants.

PARIS IS 10: To mark the 10th anniversary of the Paris Agreement, climate scientist Prof Piers Forster explained in Climate Home News “why it worked” and “what it needs to do to survive”.

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Greenhouse Gases

‘Cali Fund’ aiming to raise billions for nature receives first donation – of just $1,000

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A major biodiversity fund – which could, in theory, generate billions of dollars annually for conservation – received its first donation of just $1,000 in November.

The Cali Fund was created under the UN Convention on Biological Diversity (CBD) at the COP16 nature negotiations in Cali, Colombia, last year.

On 19 November, nine months after the fund officially launched, UK start-up TierraViva AI put forward the first contribution.

The $1,000 payment is an “ice-breaker”, the company’s chief executive tells Carbon Brief, aimed at encouraging others “who may be hesitating” to pay in.

The fund is designed to be a way for companies that rely on nature’s genetic resources to share some of their earnings with the developing, biodiverse countries where many of the original resources are found.

Companies use genetic data from these materials to develop products, such as vaccines and skin cream.

One expert describes the $1,000 as a good “first step”, but says it is “time for larger actors to step forward”. Another says it “squarely points the finger to the profit-making enterprises that are not contributing”.

The CBD is “pleased” about the first payment, a spokesperson tells Carbon Brief, adding that “many discussions” are ongoing about future donations.

Funding biodiversity action

Companies all around the world use genetic materials from plants, animals, bacteria and fungi often found in biodiversity-rich, global south countries to develop their products.

There are existing rules in place to secure consent and ensure compensation if companies or researchers travel to a country to physically gather these materials.

Today, however, much of this information is available in online databases – with few rules in place around access. This genetic data is known as digital sequence information (DSI).

The Cali Fund is part of an effort to close this loophole.

The COP16 agreement on the creation of the fund outlined that large companies in several sectors, including pharmaceutical, cosmetic, biotechnology, agribusiness and technology, “should” contribute a cut of the money they earn from the use of these materials. (See: Carbon Brief’s infographic on DSI.)

The money is intended to fund biodiversity action, with 50% of resources going to Indigenous peoples and local communities who protect vast swathes of the world’s nature and biodiversity.

These contributions, however, are voluntary.

The fund officially launched at the resumed COP16 negotiations in Rome in February 2025, where a spokesperson for the CBD said that first contributions could be announced in spring.

However, Carbon Brief reported in August that the fund was still empty.

On 19 November, the first contribution was announced during the COP30 UN climate summit. At $1,000, the amount was significantly lower than the potential millions that larger companies could pay in. 

A UK government press release described it as a “major milestone” that will “pav[e] the way for others to do the same and mobilise private sector finance for nature at scale”.

The contribution page on the Cali Fund website, which shows the first payment of $1,000.
The contribution page on the Cali Fund website, which shows the first payment of $1,000. Source: Multi-Partner Trust Fund Office.

The payment was an “expression of our commitment to the objectives of the Cali Fund”, TierraViva AI chief executive Dr Paul Oldham wrote in a letter to the executive secretary of the CBD, Astrid Schomaker.

The $1,000 is an “initial contribution”, Oldham said, and the company plans to give more “as our business grows”. Based in the UK with a team of programmers in Nairobi, TierraViva AI was set up in 2023 and uses AI to support conservation.

An anthropologist who worked on Indigenous peoples’ rights in the Amazon, Oldham’s research helped inform the list of sectors most likely to “directly or indirectly benefit from the use of DSI”, including “generative biology” and AI companies.

Oldham noted in a speech at the sidelines of COP30 that although the company’s earnings are not large enough to meet the contribution thresholds set out in the Cali Fund agreement, its contribution showed that companies “of any size” can pay in.

Mary Creagh CBE MP (account name @MaryCreagh_) says in a tweet: "Delighted to announce the first private sector contribution to the Cali fund by UK company Tierra Viva Al. The fund will mobilise private sector finance for nature. At least half will go to indigenous peoples and local communities." A photo is attached to the tweet, showing two men and one woman smiling at the camera.

He tells Carbon Brief that while “some” companies “are not serious about contributing and are seeking to delay” paying into the fund, others have different concerns, including the “need for a level playing field” and positive incentives to contribute:

“This will be hard-earned company money, so it’s reasonable enough to imagine that one of the first questions companies will want an answer to is: ‘well, what is this actually going to be spent on?’ And: ‘what is the benefit of this to us’, which is likely to vary by sector.

“In my view, the best way forward would be for companies that can to make contributions. That would give everybody, including governments, confidence that there might be constructive ways to address difficult topics.” 

Future contributions

A spokesperson for the CBD tells Carbon Brief:

“We are pleased that the Cali Fund is not only ‘open for business’, but that this first contribution also demonstrates it is fully operational. We thank and congratulate TierraViva AI for being the first company to step up.”

“Many discussions” are ongoing around future donations to the fund, the spokesperson says, and the CBD is “hopeful that further announcements can be made soon”, ahead of the next UN biodiversity summit, COP17, in October 2026.

Asked whether the CBD was expecting more contributions at this stage, the spokesperson says the fund was set up in “very short order” and that the first payment shows that companies are “able to contribute”.

US biotechnology company Ginkgo Bioworks was the first to pledge to contribute to the fund earlier this year, but has so far not put forward any money. The company did not respond to Carbon Brief’s request for comment.

Carbon Brief reported earlier this year that at least two companies were contacted by a UK department with opportunities to be involved in the Cali Fund before its launch in February, but no company took up on the offer.

Launch of the Cali Fund at the resumed COP16 negotiations in Rome, Italy on 25 February 2025.
Launch of the Cali Fund at the resumed COP16 negotiations in Rome, Italy on 25 February 2025. Credit: IISD/ENB | Mike Muzurakis.

The first contribution coming from a “startup that has just begun operations squarely points the finger to the profit-making enterprises that are not contributing”, Dr Siva Thambisetty, associate professor of law at the London School of Economics, tells Carbon Brief. Thambisetty adds:

“Strident cries of lack of legal certainty, unfairness or stacking obligations [combining responsibilities from different agreements and laws] would be more credible if industry organisations encouraged large firms that use DSI to begin contributing, instead of denying the last 20 years of multilateral [negotiations] that have led to this point.”

Dr June Rubis – Indigenous peoples and local communities (IPLC) lead from Asia on the Cali Fund’s steering committee – welcomes TierraViva AI’s “first step”, but tells Carbon Brief that the “real test lies ahead” and that it is “now time for larger actors to step forward”.

She says the Cali Fund offers “clarity” on how the private sector can directly increase support to UN-backed funds at a time when “states are retreating” from their climate and biodiversity finance obligations:

“It’s not a voluntary offsetting scheme or a…risky or fringe fund; it’s a multilateral mechanism designed to meet the highest fiduciary and equity standards. We invite companies to see this not as philanthropy, but as participation in a globally endorsed system where trust is institutionalised, benefits are traceable and equity is operationalised.

“Contributing to the Cali Fund isn’t just ethical, it’s strategic. [But] It’s about more than funding: it’s about trust, power-sharing and making sure IPLCs are part of the decisions, not just the outcomes.”

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Greenhouse Gases

Net-zero scenario is ‘cheapest option’ for UK, says energy system operator

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A scenario that meets the “net-zero by 2050” goal would be the “cheapest” option for the UK, according to modelling by the National Energy System Operator (NESO).

In a new report, the organisation that manages the UK’s energy infrastructure says its “holistic transition” scenario would have the lowest cost over the next 25 years, saving £36bn a year – some 1% of GDP – compared to an alternative scenario that slows climate action.

These savings are from lower fuel costs and reduced climate damages, relative to a scenario where the UK fails to meet its climate goals, known as “falling behind”.

The UK will need to make significant investments to reach net-zero, NESO says, but this would cut fossil-fuel imports, support jobs and boost health, as well as contributing to a safer climate.

Slowing down these efforts would reduce the scale of investments needed, but overall costs would be higher unless the damages from worsening climate change are “ignored”, the report says.

In an illusory world where climate damages do not exist, slowing the UK’s efforts to cut emissions would generate “savings” of £14bn per year on average – some 0.4% of GDP.

NESO says that much of this £14bn could be avoided by reaching net-zero more cheaply and that it includes costs unrelated to climate action, such as a faster rollout of data centres.

Notably, the report appears to include efforts to avoid the widespread misreporting of a previous edition, including in the election manifesto of the hard-right, climate-sceptic Reform UK party.

Overall, NESO warns that, as well as ignoring climate damages, the £14bn figure “does not represent the cost of achieving net-zero” and cannot be compared with comprehensive estimates of this, such as the 0.2% of GDP total from the UK’s Climate Change Committee (CCC).

Net-zero is the ‘cheapest option’

Every year, NESO publishes its “future energy scenarios”, a set of four pathways designed to explore how the nation’s energy system might change over the coming decades.

(Technically the scenarios apply to the island of Great Britain, rather than the whole UK, as Northern Ireland’s electricity system is part of a separate network covering the island of Ireland.)

Published in July, the scenarios test a series of questions, such as what it would mean for the UK to meet its climate goals, whether it is possible to do so while relying heavily on hydrogen and what would happen if the nation was to slow down its efforts to cut emissions.

The scenarios have a broad focus and do not only consider the UK’s climate goals. In addition, they also explore the implications of a rapid growth in electricity demand from data centres, the potential for autonomous driving and many other issues.

With so many questions to explore, the scenarios are not designed to keep costs to a minimum. In fact, NESO does not publish related cost estimates in most years.

This year, however, NESO has published an “economics annex” to the future energy scenarios. It last published a similar exercise in 2020, with the results being widely misreported.

In the new annex, NESO says that the UK currently spends around 10% of GDP on its energy system. This includes investments in new infrastructure and equipment – such as cars, boilers or power plants – as well as fuel, running and maintenance costs.

This figure is expected to decline to around 5% of GDP by 2050 under all four scenarios, NESO says, whether they meet the UK’s net-zero target or not.

For each scenario, the annex adds up the total of all investments and ongoing costs in every year out to 2050. It then adds an estimate of the economic damages from the greenhouse gas emissions that primarily come from burning fossil fuels, using the Treasury’s “green book”.

When all of these costs are taken into account, NESO says that the “cheapest” option is a pathway that meets the UK’s climate goals, including all of the targets on the way to net-zero by 2050.

It says this pathway, known as “holistic transition”, would bring average savings of £36bn per year out to 2050, relative to a pathway where the UK slows its efforts on climate change.

The overall savings, illustrated by the dashed line in the figure below, stem primarily from lower fuel costs (orange bars) and reduced climate damages (white bars).

In-year energy costs of the “holistic transition” pathway relative to “falling behind”
In-year energy costs of the “holistic transition” pathway relative to “falling behind”, £bn in 2025 prices and assuming central estimates for future fossil-fuel prices. Credit: NESO.

Note that the carbon pricing that is already applied to power plants and other heavy industry under the UK’s emissions trading system (ETS) is excluded from running costs in the annex, appearing instead within the wider “carbon costs” category.

This makes the running costs of fossil-fuel energy sources seem cheaper than they really are, when including the ETS price.

Net-zero requires significant investment

While NESO says that its net-zero compliant “holistic transition” pathway is the cheapest option for the UK, it does require significant upfront investments.

The scale of the additional investments needed to stay on track for the UK’s climate goals, beyond a pathway where those targets are not met, is illustrated in the figure below.

This shows that the largest extra investments would need to be made in the power sector, such as by building new windfarms (shown by the dark yellow bars). This is followed by investment needs for homes, such as to install electric heat pumps instead of gas boilers (dark red bars).

These additional investments would amount to around £30bn per year out to 2050, but with a peak of as much as £60bn over the next decade.

These investments would be offset by lower fuel bills, including reduced gas use in homes (pale red) and lower oil use in transport (mid green).

Notably, NESO says it expects EVs to be cheaper to buy than petrol cars from 2027, meaning there are also significant savings in transport capital expenditure (“CapEx”, dark green).

Detailed breakdown of in-year energy costs of the “holistic transition” pathway relative to “falling behind”
Detailed breakdown of in-year energy costs of the “holistic transition” pathway relative to “falling behind”, £bn in 2025 prices and assuming central estimates for future fossil-fuel prices. Credit: NESO.

Again, the biggest savings in “holistic transition” relative to “falling behind” would come from avoided climate damages – described by NESO as “carbon costs”.

Net-zero cuts fossil-fuel imports

In addition to avoided climate damages, NESO says that reaching the UK’s net-zero target would bring wider benefits to the economy, including lower fuel imports.

Specifically, it says that climate efforts would “materially reduce” the UK’s dependency on overseas gas, with imports falling to 78% below current levels by 2050 in “holistic transition”. Under the “falling behind” scenario, imports rise by 35%”, despite higher domestic production.

This finding, shown in the figure below, is the opposite of what has been argued by many of those that oppose the UK’s net-zero target.

Annual gas imports to the UK
Annual gas imports to the UK, billion cubic metres (bcm) 2024-2050, under different NESO scenarios. Credit: NESO.

NESO goes on to argue that the shift to net-zero would have wider economic benefits. These include a shift from buying imported fossil fuels to investing money domestically instead, which “could bring local economic benefits and support future employment”.

The operator says that there is the “potential for more jobs to be created than lost in the transition to net-zero” and that there would be risks to UK trade if it fails to cut emissions, given exports to the EU – the UK’s main trading partner – would be subject to the bloc’s new carbon border tax.

Beyond the economy, NESO points to studies finding that the transition to net-zero would have other benefits, including for human health and the environment.

It does not attempt to quantify these benefits, but points to analysis from the CCC finding that health benefits alone could be worth £2.4-8.2bn per year by 2050.

Investment is higher for net-zero than for ‘not-zero’

It is clear from the NESO annex that its net-zero compliant “holistic transition” pathway would entail significantly more upfront investment than if climate action is slowed under “falling behind”.

This idea, in effect, is the launchpad for politicians arguing that the UK should walk away from its climate commitments and stop building new low-carbon infrastructure.

As already noted, the NESO analysis shows that this would increase costs to the UK overall.

Still, NESO’s new report adds that “falling behind” would “save” £14bn a year – relative to meeting the UK’s net-zero target – as long as carbon costs are “ignored”.

Specifically, it says that ignoring carbon costs, “holistic transition” would cost an average of £14bn a year more out to 2050 than “falling behind”, which misses the net-zero target. This is equivalent to 0.4% of the UK’s GDP and is illustrated by the solid pink line in the figure below.

In-year energy costs of the “holistic transition” pathway relative to “falling behind”
In-year energy costs of the “holistic transition” pathway relative to “falling behind”, £bn in 2025 prices and assuming central estimates for future fossil-fuel prices. Credit: NESO.

Some politicians are indeed now willing to ignore the problem of climate change and the damages caused by ongoing greenhouse gas emissions. These politicians may therefore be tempted to argue that the UK could “save” £14bn a year by scrapping net-zero.

However, NESO’s report cautions against this, stating explicitly that the “costs discussed here do not represent the cost of achieving net-zero emissions”. It says:

“Our pathways cannot provide firm conclusions over the relative costs attached to the choices between pathways…We reiterate that the costs discussed here do not represent the cost of achieving net-zero emissions.”

It says that the scenarios have not been designed to minimise costs and that it would be possible to reach net-zero more cheaply, for example by focusing more heavily on EVs and renewables instead of hydrogen and nuclear.

Moreover, it says that some of the difference in costs between “holistic transitions” and “falling behind” is unrelated to climate action. Specifically, it says that electricity demand from data centres is around twice as high in “holistic transitions”, adding some £5bn a year in costs in 2050.

In addition, NESO says that most of the “saving” in “falling behind” would be wiped out if fossil fuel prices are higher than expected – falling from £14bn per year to just £5bn a year – even before considering climate damages and wider benefits, such as for health.

Finally, NESO says that failing to make the transition to net-zero would leave the UK more exposed to fossil-fuel price shocks, such as the global energy crisis that added 1.8% to the nation’s energy costs in 2022. It says a similar shock would only cost 0.3% of GDP in 2050 if the country has reached net-zero – as in “holistic transition” – whereas costs would remain high in “falling behind”.

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