Los ciudadanos mexicanos acudirán a las urnas el 2 de junio de 2024 para elegir a un nuevo presidente, una nueva legislatura y otros miles representantes de cargos públicos locales.
Tres candidatos –dos de ellos mujeres– contienden para suceder al actual presidente de izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Esta podría ser la primera vez que una mujer es elegida presidenta de México.
En México, los candidatos presidenciales pueden ser presentados por una coalición de distintos partidos políticos que comparten objetivos y agendas comunes.
La candidata que lidera las encuestas, la Dra. Claudia Sheinbaum, representa a una coalición de izquierdas, que incluye al partido gobernante de Obrador, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Xóchitl Gálvez representa a varios partidos de oposición de derecha y centro-izquierda, incluido el Partido Acción Nacional. Jorge Álvarez Máynez es el candidato del partido de centro-izquierda Movimiento Ciudadano.
México –un país con más de 126 millones de habitantes y considerado la segunda economía más grande de América Latina, después de Brasil– tuvo la 11ª mayor emisión de gases de efecto invernadero del mundo en 2018. (Más información en el perfil de México de Carbon Brief).
Dentro del G20, México es el único miembro que no ha establecido un objetivo de emisiones netas cero. El país sigue dependiendo en gran medida del petróleo, el gas y el carbón. Se enfrenta a varios retos en la descarbonización de su economía, la aplicación de su ley nacional sobre el clima y la protección de su biodiversidad mediante, por ejemplo, preservar su agencia de biodiversidad.
En el cuadro que figura a continuación, Carbon Brief compara las propuestas de los tres candidatos presidenciales en materia de energía, clima y biodiversidad, basándose en sus plataformas electorales, páginas web oficiales y otros documentos oficiales clave.
Cada entrada del cuadro representa una cita directa de uno o más de estos documentos.
¿Cuál es la situación del país?
En su compromiso actualizado ante la ONU sobre sus acciones y ambiciones climáticas –su contribución determinada a nivel nacional– México afirma que contribuye con el 1.3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI).
El país busca reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 35% por debajo de la línea base para 2030, aumentando hasta el 40% con ayuda financiera internacional.
Según el documento, las emisiones en 2020, sin incluir las absorciones terrestres, se situaron en 804 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono (MtCO2e), cifra que aumentaría a 991MtCO2e si no se aplicaran medidas de mitigación.
Esto significa que alcanzar el objetivo inferior supondría recortar las emisiones un 25% por debajo de los niveles de 2020 y el objetivo condicional, una reducción del 35% desde el mismo punto de partida.
Su referencia para 2030 es de 991MtCOe sin esfuerzos de mitigación para ese mismo año, alcanzando hasta un 40% de reducción de emisiones con apoyo financiero internacional.
Los combustibles fósiles representan el 86% del suministro total de energía, mientras que las renovables sólo suponen el 8%.
En 2022, la asociación de investigación y ONG Transparencia Climática concluyó que México “necesita adoptar políticas para eliminar gradualmente el uso de combustibles fósiles [por ejemplo] carbón y petróleo pesado, reduciendo al mismo tiempo la brecha de desigualdad social”.
Sandra Guzmán es directora general del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC) y miembro de México resiliente, un grupo de organizaciones de la sociedad civil que envió a los candidatos presidenciales una propuesta de plan climático para el país.
Esta elección es particularmente importante debido a la necesidad de reducir rápidamente las emisiones globales en esta década, dice a Carbon Brief. Guzmán agrega:
“Este es el sexenio más importante para alcanzar las metas climáticas. Si alguien sin interés en el cambio climático llega al poder, estaríamos desdeñando y desechando todo compromiso que México haya hecho y difícilmente después de esto vamos a lograr ponernos en la senda de cumplimiento”.
¿Cuáles son las propuestas?
La doctora Claudia Sheinbaum es la candidata de la coalición “sigamos haciendo historia”, integrada por el partido gobernante de izquierda, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo y el Partido Verde. Es doctora en ingeniería energética y fue jefa de gobierno de la Ciudad de México de 2018 a 2023.
La hoja de ruta de Sheinbaum para 2024-2030 tiene como objetivo “descarbonizar la matriz energética lo más rápido posible”. Sin embargo, el documento de 381 páginas señala que su administración estaría “en línea” con la política energética de Obrador, que se basa en la autosuficiencia energética a través del fortalecimiento de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), y la rehabilitación y adquisición de refinerías. Al igual que la hoja de ruta, la plataforma electoral de la coalición no menciona ninguna referencia a las emisiones netas cero.
Además, recientemente ha dado a conocer un plan para invertir más de $13 mil millones de dólares en nuevos proyectos de generación de energía hasta 2030, según Reuters. Esto incluiría el aumento de la generación de energía eólica y solar, así como la modernización de cinco centrales hidroeléctricas.

Durante el segundo debate presidencial, emitido el domingo 28 de abril, Sheinbaum reafirmó su propuesta de impulsar las fuentes de energía renovables. Esto incluye paneles solares domésticos, así como el crecimiento del transporte eléctrico, mientras se depende del gas y de más centrales de ciclo combinado para la transición energética.
La candidata de “sigamos haciendo historia” tiene actualmente una ventaja sustancial en las encuestas, pero no está muy claro si su coalición logrará la mayoría de dos tercios en la legislatura que necesitaría para promulgar sus deseadas reformas constitucionales.
Xóchitl Gálvez es la candidata de la coalición de varios partidos de oposición de derecha y centro-izquierda, entre ellos el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática. Es ingeniera informática, empresaria, ex alcaldesa de la alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México de 2015 a 2018 y ex senadora de 2018 a 2023.
La plataforma electoral de su coalición esboza un plan de descarbonización y promete recursos para impulsar planes locales y nacionales de transición energética. Una de sus propuestas energéticas más destacadas, esbozada en su página web oficial, es que el país alcance las “emisiones netas cero de carbono” en 2050.
En el debate televisivo, Gálvez reafirmó su compromiso de lograr cero emisiones netas en 2050, hacer más eficiente el modelo de negocio de Pemex y promover rondas de energías limpias y subastas eléctricas. En una nueva propuesta, sugirió que el 50% de la energía proceda de fuentes renovables para 2030.
Jorge Álvarez Máynez es el candidato del partido de centro-izquierda Movimiento Ciudadano. Fue diputado del congreso de México en los periodos 2015-2018 y 2021-2024.
La plataforma electoral del partido busca establecer una fecha límite para eliminar gradualmente el uso de combustibles fósiles. Su partido dice estar comprometido con la transición energética y reconoce que esto implicará reemplazar los ingresos de los combustibles fósiles, sugiriendo que los ingresos de la producción de litio, viento y energía hidroeléctrica compensarán el déficit. Aunque la plataforma electoral promete objetivos más ambiciosos de reducción de emisiones, no menciona el cero neto.
Durante el debate, Máynez reiteró algunas de las propuestas esbozadas en su plataforma electoral. Entre ellas, la importancia de la transición a fuentes de energía limpias, como la solar y la eólica, el cambio de un impuesto sobre el petróleo por un impuesto verde para la electromovilidad y el transporte público, y el cierre de una planta de refinería y termoeléctrica. Dijo que su administración instalaría paneles solares en todas las escuelas y hospitales, e impulsaría el desarrollo sostenible en el sur del país.
Temas ausentes
El segundo debate presidencial fue el primero en México que incluyó el cambio climático y el desarrollo sostenible como una de sus áreas temáticas. Los tres candidatos debatieron sus propuestas sobre mitigación y transición energética, mientras que la adaptación apenas se mencionó.
México se enfrenta actualmente a la escasez de agua y sequía. De octubre del año pasado a abril de este año, las 210 presas del país registraron cifras de almacenamiento por debajo de los promedios históricos, según la comisión nacional del agua de México. Añade que casi el 80% del país atraviesa actualmente algún nivel de sequía, siendo las regiones noroeste y centro las más afectadas. Todos los candidatos reconocieron ambos problemas en el debate.
Sheinbaum dijo que pondría en marcha un plan nacional del agua centrado en la tecnificación del riego agrícola, y el reciclaje y el impulso de nuevas fuentes de agua, como la desalinización del agua de mar. También mantendría el programa de agroecología Sembrando Vida, cuestionado por expertos por sus impactos en la deforestación y las comunidades, y por no contar con indicadores ambientales en Centroamérica.
Gálvez propuso crear una agencia trinacional entre México, Estados Unidos y Canadá para hacer frente a los incendios forestales. En materia de agua, dijo que su gobierno dotaría de recursos financieros a la comisión nacional del agua y trataría el 100% de las aguas residuales para 2040.
Máynez planea duplicar el presupuesto para infraestructura hídrica, incluidas presas, acueductos y reparación de fugas. Propone nuevas condiciones para las empresas que se instalen en el país, ya que actualmente la mayor parte del agua está concesionada a grandes compañías.
Guzmán dice a Carbon Brief que, en lo que se refiere a políticas climáticas, las mayores lagunas en las propuestas de los candidatos están en la adaptación y el financiamiento. Ella critica a los candidatos por no ver el cambio climático como un tema transversal y por no etiquetar fondos o reformas fiscales para abordar el asunto.
La biodiversidad, las pérdidas y daños y el Acuerdo de Escazú –un acuerdo ratificado por 16 países de América Latina y el Caribe para proteger a los defensores ambientales– también están ausentes, según Anaid Velasco, directora de país de GFLAC México y miembro de México resiliente.
Ella dice a Carbon Brief que la biodiversidad es “crucial”, ya que el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal ordena a los países presentar sus estrategias nacionales de biodiversidad (NBSAPs, en inglés) este año. México “debería estar trabajando en ello”, afirma.
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Elección de México 2024: qué dicen las plataformas electorales sobre energía y cambio climático
Climate Change
Hurricane Helene Is Headed for Georgians’ Electric Bills
A new storm recovery charge could soon hit Georgia Power customers’ bills, as climate change drives more destructive weather across the state.
Hurricane Helene may be long over, but its costs are poised to land on Georgians’ electricity bills. After the storm killed 37 people in Georgia and caused billions in damage in September 2024, Georgia Power is seeking permission from state regulators to pass recovery costs on to customers.
Climate Change
Amid Affordability Crisis, New Jersey Hands $250 Million Tax Break to Data Center
Gov. Mikie Sherrill says she supports both AI and lowering her constituents’ bills.
With New Jersey’s cost-of-living “crisis” at the center of Gov. Mikie Sherrill’s agenda, her administration has inherited a program that approved a $250 million tax break for an artificial intelligence data center.
Amid Affordability Crisis, New Jersey Hands $250 Million Tax Break to Data Center
Climate Change
Curbing methane is the fastest way to slow warming – but we’re off the pace
Gabrielle Dreyfus is chief scientist at the Institute for Governance and Sustainable Development, Thomas Röckmann is a professor of atmospheric physics and chemistry at Utrecht University, and Lena Höglund Isaksson is a senior research scholar at the International Institute for Applied Systems Analysis.
This March scientists and policy makers will gather near the site in Italy where methane was first identified 250 years ago to share the latest science on methane and the policy and technology steps needed to rapidly cut methane emissions. The timing is apt.
As new tools transform our understanding of methane emissions and their sources, the evidence they reveal points to a single conclusion: Human-caused methane emissions are still rising, and global action remains far too slow.
This is the central finding of the latest Global Methane Status Report. Four years into the Global Methane Pledge, which aims for a 30% cut in global emissions by 2030, the good news is that the pledge has increased mitigation ambition under national plans, which, if fully implemented, could result in the largest and most sustained decline in methane emissions since the Industrial Revolution.
The bad news is this is still short of the 30% target. The decisive question is whether governments will move quickly enough to turn that bend into the steep decline required to pump the brake on global warming.
What the data really show
Assessing progress requires comparing three benchmarks: the level of emissions today relative to 2020, the trajectory projected in 2021 before methane received significant policy focus, and the level required by 2030 to meet the pledge.
The latest data show that global methane emissions in 2025 are higher than in 2020 but not as high as previously expected. In 2021, emissions were projected to rise by about 9% between 2020 and 2030. Updated analysis places that increase closer to 5%. This change is driven by factors such as slower than expected growth in unconventional gas production between 2020 and 2024 and lower than expected waste emissions in several regions.
Gas flaring soars in Niger Delta post-Shell, afflicting communities
This updated trajectory still does not deliver the reductions required, but it does indicate that the curve is beginning to bend. More importantly, the commitments already outlined in countries’ Nationally Determined Contributions and Methane Action Plans would, if fully implemented, produce an 8% reduction in global methane emissions between 2020 and 2030. This would turn the current increase into a sustained decline. While still insufficient to reach the Global Methane Pledge target of a 30% cut, it would represent historical progress.
Solutions are known and ready
Scientific assessments consistently show that the technical potential to meet the pledge exists. The gap lies not in technology, but in implementation.
The energy sector accounts for approximately 70% of total technical methane reduction potential between 2020 and 2030. Proven measures include recovering associated petroleum gas in oil production, regular leak detection and repair across oil and gas supply chains, and installing ventilation air oxidation technologies in underground coal mines. Many of these options are low cost or profitable. Yet current commitments would achieve only one third of the maximum technically feasible reductions in this sector.
Recent COP hosts Brazil and Azerbaijan linked to “super-emitting” methane plumes
Agriculture and waste also provide opportunities. Rice emissions can be reduced through improved water management, low-emission hybrids and soil amendments. While innovations in technology and practices hold promise in the longer term, near-term potential in livestock is more constrained and trends in global diets may counteract gains.
Waste sector emissions had been expected to increase more rapidly, but improvements in waste management in several regions over the past two decades have moderated this rise. Long-term mitigation in this sector requires immediate investment in improved landfills and circular waste systems, as emissions from waste already deposited will persist in the short term.
New measurement tools
Methane monitoring capacity has expanded significantly. Satellite-based systems can now identify methane super-emitters. Ground-based sensors are becoming more accessible and can provide real-time data. These developments improve national inventories and can strengthen accountability.
However, policy action does not need to wait for perfect measurement. Current scientific understanding of source magnitudes and mitigation effectiveness is sufficient to achieve a 30% reduction between 2020 and 2030. Many of the largest reductions in oil, gas and coal can be delivered through binding technology standards that do not require high precision quantification of emissions.
The decisive years ahead
The next 2 years will be critical for determining whether existing commitments translate into emissions reductions consistent with the Global Methane Pledge.
Governments should prioritise adoption of an effective international methane performance standard for oil and gas, including through the EU Methane Regulation, and expand the reach of such standards through voluntary buyers’ clubs. National and regional authorities should introduce binding technology standards for oil, gas and coal to ensure that voluntary agreements are backed by legal requirements.
One approach to promoting better progress on methane is to develop a binding methane agreement, starting with the oil and gas sector, as suggested by Barbados’ PM Mia Mottley and other leaders. Countries must also address the deeper challenge of political and economic dependence on fossil fuels, which continues to slow progress. Without a dual strategy of reducing methane and deep decarbonisation, it will not be possible to meet the Paris Agreement objectives.
Mottley’s “legally binding” methane pact faces barriers, but smaller steps possible
The next four years will determine whether available technologies, scientific evidence and political leadership align to deliver a rapid transition toward near-zero methane energy systems, holistic and equity-based lower emission agricultural systems and circular waste management strategies that eliminate methane release. These years will also determine whether the world captures the near-term climate benefits of methane abatement or locks in higher long-term costs and risks.
The Global Methane Status Report shows that the world is beginning to change course. Delivering the sharper downward trajectory now required is a test of political will. As scientists, we have laid out the evidence. Leaders must now act on it.
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